Su dueño quería sacrificarlo por su mal aliento. El veterinario se negó y le dio una nueva vida

El equipo médico vio con horror como la boca de Oso se encontraba en un grave estado de putrefacción debido a la negligencia de su dueño.

El pequeño Oso pasó meses esperando que alguien lo adoptara. Se encontraba en buen estado de salud, era cariñoso y muy joven aún, por lo que era cuestión de tiempo que un afortunado dueño se lo llevara a un nuevo hogar.

Sin embargo, la persona que lo adoptó terminó intentando sacrificarlo por su mal aliento.

Según publicaron desde la oficina veterinaria Tails of a Shelter Vet, la «persona» que adoptó al entonces cachorro llegó un día con el perro en brazos y, quejándose de que su aliento era insoportable, pidió que lo sacrificaran.

Los médicos veterinarios, horrorizados, le hicieron un control médico al animal y descubrieron que todos sus dientes estaban en un estado de putrefacción severo. Además de su mala salud bucal, Oso estaba sucio y al borde de la desnutrición.

¿Lo peor? Oso se encontraba en perfectas condiciones cuando fue adoptado. Su desafortunado aliento fue culpa de su negligente dueño.

Ya con el diagnóstico del perro en mano, los veterinarios le informaron al dueño de Oso no sería sacrificado, sino que lo iban a operar para solucionar el problema que lo aquejaba.

Luego de horas en el pabellón, el pequeño Oso se despertó de la anestesia ya sin dolor en su boca, pero con un sólo diente. El daño era tan severo que los doctores tuvieron que remover el resto de sus piezas bucales.

Al ver a Oso recuperado, con un peso normal e igual de alegre que siempre, su dueño se preparó para llevárselo nuevamente a su hogar. Los doctores, sin embargo, se negaron rotundamente. Oso no volvería a esa casa de tortura.

Unas semanas después, el perro de un diente fue adoptado por una nueva familia que puede disfrutar de su compañía y cuidarlo con amor y dedicación.

 

Fuente: upsocl