Convirtieron el algodón de azúcar en gorritos de Santa

Parte de los rituales de pasar de la infancia a la adultez, es el cambio de roles durante la Navidad. Cuando somos pequeños, a nosotros nos toca recibir los regalos. Nuestra única tarea es dejarnos sorprender y maravillar por el cariño de nuestros parientes, así como por la magia de este hombre barrigón y barbudo, que con la ayuda de un trineo volador, una cuadrilla de renos y en algunas partes del mundo, un demonio bizarro, recorre el planeta dejándole sus regalos a los más pequeños.

Pero van pasando los años y a medida que nuestros cerebros se van complejizando, ya no nos resulta tan fácil creer en el milagro navideño. Ahí es cuando ocurre el quiebre definitivo: dejamos de ser niños y nos corresponde formar parte del otro equipo, el de los adultos. Envés de recibir regalos, pasamos a ser de los que los dan. Formamos parte de los planes para distraer a nuestros hermanos o sobrinos, además de ayudar a preparar la comida y adornar la casa.

Por mucho que este cambio sea tan irreversible como significativo, no significa que no podamos seguir maravillándonos con los adornos y las delicias exclusivas de la Navidad. Una de las más innovadoras que hemos visto, son los gorros de Santa hechos de algodón de azúcar.

Pertenecientes a Epcot, un área de Disneylandia, donde un artista en particular es quien se ha convertido en el que obra estos milagros navideños, los tiernos gorritos tomaron a las redes sociales por sorpresa. Instagramers como Disney Food Blog o Disney Foodie Girl se deshicieron en elogios de este nuevo favorito.

La verdad es que hace años que nadie se ve sorprendido por el algodón de azúcar. Pero cuando viene de esta manera, podemos dejar todos nuestros prejuicios de lado. Su forma y colores nos hacen pensar incluso en tratar de calzarlos sobre nuestras cabezas. Tenemos muy claro que es una pésima idea, pero qué le vamos a hacer… ¡es Navidad!

Muestras de creatividad como esta son algunas de las mejores opciones para una Navidad distinta. Es cierto que los niños muchas veces anhelan caros y llamativos juguetes que vieron en la televisión, pero estos días también se tratan de pasarles las lecciones que hemos aprendido en la vida. Qué mejor lección que el usar la imaginación para convertir cualquier regalo normal, algo como por ejemplo, no sé, un algodón de azúcar, en un bello gorrito.

 

Fuente: upsocl